Regresiones de un hombre muerto funciona como un estudio sobre la incapacidad de escapar de uno mismo. La obra sugiere que la muerte no es el final, sino el inicio de una percepción distorsionada del tiempo. Las regresiones no son viajes turísticos a la memoria, sino episodios de sangrado histórico; son las heridas del sujeto abriéndose una y otra vez.